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lunes, 9 de enero de 2023

La IA no va a entender las emociones

 Aunque vamos a ser como sus ratones —a nivel de lo que transmitamos a un ordenador, que hoy en día ya es: TODO—, ésta no va a saber entender POR QUÉ hacemos famosos en internet, de los que nos reímos por lo estúpidos que son, a los gatos... creyéndose superiores éstos.
Es esa diferencia moral de superioridad con la que se creen los dueños de la casa por lo que acaban siendo populares en una tecnología que les supera en número a sus garras.

¿Seremos ratones?

Con IA realmente nos enfrentamos, en realidad, a la M-ente... la conciencia global. Civilización tipo I...

La cuestión es la misma que si tuviéramos al mejor artista del mundo, al mejor escritor, al mejor químico... todo. ¿Qué uso vamos a darle?

Probablemente la IA gane el premio Nobel en todos los campos y lo haga fútil.

Estamos ante el comunismo soñado por unos pocos y la pesadilla de la mayoría, todo por no saber cómo distribuir los méritos de la sociedad una vez descubierto el fuego.

lunes, 30 de noviembre de 2020

Ideas negativas e IA digital

El valor de las ideas hoy en día es negativo.

Alguien que tiene ideas no vale nada si no las ejecuta.

El problema es que todos podemos tener ideas, pero SOLO unos pocos pueden ejecutarlas.

Entonces, cualquiera que tenga ideas no puede hacer nada en comparación con aquellos que pueda tener menos ideas Y la capacidad de financiarse o trabajar en ellas de alguna forma.

No existen redes de ideas, creativas, como el ser humano. Ni seremos como un cerebro único el ser humano si no somos capaces de intentar ordenar y orientar esas ideas creativas, como se ha intentado varias veces infructuosamente, en una red de acción y trabajo.

Es cierto que se requiere tiempo para poder cambiar y crear cosas de la nada, físicas, pero el valor intrínseco que tiene una idea es desinteresado.
Quizá pueda tener cierto interés para mejorar su vida, pero con ella mejora la de todos los demás que quieran usar o pasar por lo mismo de forma más llevadera.

Un ejemplo que acostumbro a poner, aunque vale cualquier ejemplo de aplicaciones tecnológicas, es el de la falta de automatización de ciertos programas —por mucha complejidad que lleven—, como la falta de diagnóstico y solución a errores que pueda tener una persona para grabar, la falta de información o desconocimiento de herramientas que puedan solucionar sus problemas. O hacer la vida más fácil.

Tenemos una generación de ordenadores aún en pañales que se han centrado en similar la humanidad y recrear digitalmente tanto a otros seres humanos como simular incluso vagamente las neuronas de un cerebro o como procesa.

Pero es la IA la que necesita llegar al ser humano para automatizar y comprender las formas de repartir entre carpetas por temas, en sincronizar claquetas, en ahorrar tiempo al usuario que suele repetir los mismos procesos infructuosos o de "tiempo perdido" de abrir en busca del mismo archivo varias carpetas hasta dar con el documento .txt más reciente.

Las aplicaciones de fábrica están en pañales y tienen una falta de compatibilidad con el resto de programas que tira para atrás.

¿Cómo puede un ser humano hacer o realizar cosas que desconoce intuitivamente entre pestañas que no entiende ni le explican qué puede hacer con ello, incluso, con formas audiovisuales resumidas?

Tanta IA y no es capaz de sintetizar todo el conocimiento de tutoriales e integrarlo en los programas que se quieren utilizar.

Al final, el único valor que tienen o les dan, es el de poseerlo, en lugar del de saber utilizarlo y poder darle una utilidad que es lo que debe pretender todo teórico digital.