Toda la vida me he sentido humillado, insultado -bueno, eso más que sentido vivido-, escupido, esculpido (por pocas), vapuleado, apalizado (más veces de las que desearía), y menospreciado y estafado por las personas y el capitalismo.
Espero no tener que acabar en la cárcel x tiempo para comprobar que, en efecto, el sistema es una mierda, y la gente o está podrida o no sabe qué hacer. Y yo ando igual, entre cesto y tiesto, perdido, sin saber qué hacer.
No sé dónde caerme muerto.
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